Objetivo A La Vista
David Barcos Posted on
viernes, enero 27, 2012 at 5:50PM Ella fue la primera mujer de la historia en nadar los 32 kilómetros del Canal de la Mancha que separa Francia de Inglaterra (en 1950) y al año siguiente nadó la misma distancia de Inglaterra a Francia. Poco después, intentó sin éxito ser la primera persona en cruzar a nado el lago Ontario.
Entre la gran victoria del canal de la Mancha y la dura derrota del lago Ontario, Florence Chadwick, la nadadora estadounidense, se marco otro increíble objetivo: ser la primera mujer en nadar los 33 kilómetros que separan la isla Catalina de la costa de California. La mañana del 4 de julio, de 1952, el océano entre Catalina y California estaba cubierto por la niebla; Florence apenas podía ver los botes que le acompañaban para mantener alejados a los tiburones.
El primordial problema no era el agotamiento sino la temperatura escalofriante del mar. Después de nadar sin pausa, durante quince largas horas, sucumbió a la temperatura del agua y solicitó que la subieran a bordo de uno de las embarcaciones.
Su madre, que era también su entrenadora, en una de las barcas acompañantes la alentaba a continuar porque ya estaba cerca del litoral. Pero lo único que divisaba Florence era la densa niebla: pudo estar a unos metros como a unos kilómetros de la costa… le daba ya igual.
La retiraron del agua, demasiado exhausta por el frío y el agotamiento para seguir nadando. Más tarde se enteró que estaba a mil metros de completar el nado y lograr su objetivo. Cuando supo lo cerca que había estado de llegar, se desahogó: “No tengo excusas, pero si hubiera divisado la costa, ¡lo hubiera logrado!”.
No fue la distancia ni el frío lo que la derrotó, fue la niebla. Cuando Florence Chadwick perdió de vista su objetivo, perdió también la voluntad de continuar.
Lo más interesante de este relato es que, dos meses más tarde, en un día sin niebla, ella completó a nado la travesía estableciendo una nueva marca de velocidad para el cruce entre Catalina y California.
¿Qué cambio esta vez? Ya que seguían siendo la misma isla, la misma costa, la misma distancia, las mismas aguas. La única diferencia entre la victoria y la derrota fue la capacidad para ver su objetivo.
Ahora bien, ¿cuál es la lección que podemos extraer de todo esto? Muy sencilla.
Si te propones algo en tu vida y no lo logras a la primera, a la segunda, ni si quiera a la tercera… persiste una y otra vez hasta que lo consigas. Pero sobre todo, asegúrate siempre de mantener bien a la vista el resultado final de lo que estás queriendo alcanzar.
Ya que cuando tienes la costa claramente visible en el punto de mira, por muy cansado que puedas estar, accederás a tu inagotable fuerza interior que te ayudará a seguir dando las ultimas brazadas hasta llegar exitosamente a la orilla. Y, ¿acaso no era eso lo que pretendías al iniciar tu travesía?
Dicen que, ojos que no ven corazón que no siente. Experimenta ahora el poder de vislumbrar con claridad y de forma continuada cada uno de tus objetivos y concédete tú también el maravilloso regalo de traspasar con éxito la línea de meta.
Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que…
¡TÚ, Eres La Llave Del CAMBIO!

